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CANCER DE PRÓSTATA


Antes que nada, quisiera comentarles y que tengan en cuenta que el cáncer de próstata es una enfermedad de evolución lenta, que puede cursar asintomáticamente en algunos casos y que tiene cura cuanto más rápido sea el diagnóstico.

La próstata es una glándula sexual cuya función resulta fundamental para la capacidad reproductiva del hombre. Se encarga de producir un líquido que ayuda a vehiculizar a los espermatozoides por los conductos deferentes hacia la uretra y, desde allí, eliminarlos en el acto sexual. De este modo contribuye a mantener vivas las células reproductivas masculinas hasta el momento de la fecundación.

El tacto rectal y el dosaje del Antígeno Prostático Específico (PSA, según sus siglas en inglés) son el punto de partida del proceso de diagnóstico. La continuidad del proceso dependerá de si el tacto rectal, un estudio por el que muchos hombres se resisten a concurrir a la consulta, es patológico o normal. En este último caso, el valor del PSA determinará si el paciente pasa al control anual (con tacto rectal y medición del PSA) o a nuevos estudios.

Lograr que los varones consulten por primera vez al urólogo para realizar el estudio de tacto rectal no es una tarea simple porque suelen sentirlo "como una violación". El hombre "es renuente por naturaleza a aceptar el tacto rectal y aquí es donde el papel de la mujer, la compañera del hombre, es muy importante porque tiene una conciencia ancestral del cuidado de la salud del jefe de la familia. Y es la mujer la que muchas veces lo motiva para consultar al urólogo". Educar a la población e informar al paciente en la consulta son las herramientas más efectivas para el diagnóstico temprano y oportuno del mal, según los especialistas.

Dado que el cáncer de próstata puede ser asintomático, "el tacto rectal y el PSA son hasta ahora los mejores indicadores para el diagnóstico temprano", cuyo objetivo es adelantarse tanto a los síntomas locales (dificultades para orinar u orinar con sangre) como a los de la enfermedad a distancia (dolores o las alteraciones del estado en general).

El cáncer de próstata constituye la primera causa de cáncer y la tercera si se toman ambos sexos ( detrás del de mama y de colon). En la provincia de Buenos Aires, Argentina, por ejemplo, la incidencia es de 47 casos nuevos cada 100 mil habitantes, esto significa un total de 3.200 afectados por año.  El dosaje de PSA, a partir de los 50 años, es el estudio que permite monitorear la evolución del tumor. Si bien existen tratamientos para controlarlo, algunos especialistas prefieren no intervenir dado que, en muchos casos, la evolución es tan lenta que no compromete la vida del paciente.

Para indagar en las causas del cáncer prostático se efectuaron distintos estudios relacionados con la dieta grasa, el tabaquismo, la falta de ejercicio físico y las características del ámbito laboral de diferentes grupos de varones. Sin embargo, los especialistas no arribaron a ninguna asociación certera que permita generalizar los factores desencadenantes de esta afección.         

            "Lo que sí se sabe es que las personas que tienen familiares de primer grado, padre o hermano, que han tenido cáncer de próstata y, sobre todo, si lo han tenido tempranamente, entre los 50 y los 60 años, tienen más probabilidades de contraer cáncer de próstata. Además, de acuerdo a las estadísticas en Estados Unidos, los varones de raza negra - no se sabe aún por qué -, tienen mayor incidencia que los blancos y los habitantes de América y Europa occidental, tienen una incidencia mucho más alta que los asiáticos".

El antígeno prostático específico o PSA es una proteína que genera la próstata en condiciones normales. Cuando esta glándula se enferma, ya sea por causas benignas o por cáncer, aumenta la producción de esta sustancia.
"El PSA
no tiene una relación directa con el cáncer de próstata, de hecho no es algo que produzca el cáncer. Lo que se ha comprobado es que en los pacientes con este tumor hay más producción de PSA que por otras enfermedades y el incremento se da en un lapso corto. “La prueba de antígeno prostático específico, por lo tanto, nos sirve para monitorear la evolución del cáncer pero no para diagnosticarlo".
Esta prueba se recomienda a partir de los 50 años, sobre todo, para aquellos hombres con antecedentes familiares de cáncer. Como el PSA se libera en la sangre, su determinación se realiza mediante una simple extracción que permite realizar el dosaje de esta sustancia en cada paciente.
En el encuentro organizado por la Sociedad Americana de Oncología Clínica (que se
realizó en mayo de este año en Orlando, Estado Unidos), se dieron a conocer las últimas novedades respecto del control del cáncer de próstata. Allí se estableció que ya no es necesario que todos los hombres mayores de 50 años se realicen la prueba de antígeno prostático específico una vez al año. Los varones a los que se les detecta un dosaje de PSA menor de un ng/ml  no tienen que volver a hacerse la prueba hasta dentro de 5 años, porque hay un 98 por ciento de posibilidades de que el antígeno no aumente durante ese tiempo,  los hombres que tienen un dosaje inicial de 1 y 2 ng/ml, deberían hacérsela cada 2 años. Recién cuando se tiene un dosaje superior a 2 ng/ml se sugiere la realización anual de la prueba PSA".
El diagnóstico certero de este cáncer sólo se consigue mediante el examen microscópico de una muestra de tejido que se extrae del área afectada. Este mecanismo se conoce como punción o biopsia de próstata. El tacto rectal, además, sirve como paso previo para detectar durezas o texturas anormales ( a través de la pared intestinal), en la superficie de la próstata, y constituye una de las recomendaciones de chequeo que brinda la Sociedad Americana de Cáncer para hombres de más de 40 años.

 

 

 

 

 

Síntomas

La próstata crece durante la mayor parte de la vida, por eso es frecuente que los varones de más de 60 años presenten lo que se conoce como "próstata agrandada", adenoma o hipertrofia prostática (HPB). Este crecimiento es totalmente benigno aunque los síntomas muchas veces se confunden con los que son propios del cáncer.
Como esta glándula se encuentra alrededor de la uretra (que es el conducto por el cual se elimina la orina) y ésta, a su vez, se halla presionada ya sea por un agrandamiento prostático como por la aparición de un tumor, los primeros signos que deben inducir a la consulta son la dificultad para orinar, la ganas de hacerlo con excesiva frecuencia y la necesidad de hacer un mayor esfuerzo durante la micción.
Cabe señalar que en estadíos tempranos el cáncer de próstata no presenta síntomas y, "en general, su crecimiento es lento. Hay estudios, realizados en Estados Unidos, sobre autopsias de varones de más de 50 - que han muerto por otras causas, no por cáncer -, en las que se detectaron alrededor de un 30 por ciento de cánceres de próstata latentes, que nunca llegaron a tener significación clínica".

Tratamientos individuales

Existen distintas alternativas a la hora de tratar este cáncer, por eso, los especialistas insisten en que la forma de abordarlo debe partir de un acuerdo entre el paciente y el especialista, quien tendrá en cuenta la edad de la persona a tratar y el estadío en que se encuentra la enfermedad.
"Si se detecta en etapas tempranas, cuando el dosaje de antígeno prostático es bajo y los estudios indican que el tumor está confinado sólo a la próstata, algunos profesionales, en acuerdo con el paciente, pueden decidir lo que los americanos llaman “watch and wait”, esto significa “mirar y esperar”; no hacer nada más que controlar la evolución, a fin de no iniciar antes de tiempo tratamientos innecesarios que provoquen efectos colaterales", señala Bonicatto.
La intervenciones quirúrgicas, según el caso, pueden orientarse a extirpar sólo el crecimiento canceroso o bien la próstata en su totalidad (prostatectomía) e, incluso, los ganglios linfáticos circundantes.
La terapia radiante, por otra parte, consiste en la aplicación de rayos sobre la zona afectada a fin de destruir el tejido tumoral. Desde el ministerio de Salud bonaerense se indicó que la provincia ofrece centros de derivación, en cada una de las Regiones Sanitarias, para la realización de este tipo de terapia.
Todas estas opciones resultan útiles en los estadíos tempranos de la enfermedad, pero cuando el tumor se halla avanzado es necesario recurrir a la hormonoterapia y quimioterapia, según el cuadro y el criterio profesional.
"La decisión en cuanto al tratamiento debe tomarse por caso, individualmente. Dependerá del especialista, del tipo de paciente, de las condiciones histopatológicas: hay varios datos que reunir antes de efectuar recomendaciones puntuales".

 

 

 

 

 

 

Polémica en la comunidad científica

Actualmente, existen criterios opuestos respecto de la detección sistemática y el tratamiento del cáncer de próstata. Por un lado, la Sociedad de Cáncer de Estados Unidos recomienda la realización periódica de la prueba de antígeno prostático específico a partir de los 50 años.
Sin embargo, un informe publicado en la última edición del Bristish Medical Journal indica que la detección precoz y el consiguiente tratamiento no logran, en comparación con los casos en los que no se aplican terapéuticas, mayor beneficio de supervivencia.
El estudio publicado señala que la prueba PSA podría conducir a tratamientos innecesarios con efectos colaterales, como impotencia e incontinencia, tras la detección de un cáncer que no implica una amenaza para la vida.

 

Síntomas del cáncer de próstata

El cáncer prostático no produce síntomas en su estadío más temprano. A medida que se desarrolla y, al igual que el adenoma de próstata (una afección frecuente y benigna), puede presentar:
-Dificultades para comenzar y terminar de orinar
-Goteo al final de la micción
-Fuerza reducida del chorro de orina
-Micción dolorosa o con ardor
-Orinar poco y con mayor frecuencia, sobre todo durante la noche
-Eyaculación dolorosa
-Sangre en la orina

 

 

 

ANTÍGENO PROSTÁTICO ESPECÍFICO (PSA)

 

El PSA es una glucoproteína producida por las células epiteliales de la próstata.
La secreción proveniente de las glándulas periuretrales se vuelcan en la orina y no pasan a la sangre y la mayoría del PSA secretado por los otros acinos glandulares se eliminan con el esperma en una cantidad entre 0.5 y 5 miligramos por mililitro (mg/ml)
Normalmente el PSA no aparece en la sangre y si lo hace, lo es en cantidades tan bajas como de 0 a 2 nanogramos (ng) por ml. de suero.
En el cáncer de la próstata (CaP), el PSA en suero se eleva, y ese dato ha permitido presumir que ésta determinación pudiera favorecer el diagnóstico de esa enfermedad en los estudios randomizados de pesquisa.
Se ha comprobado que el PSA se eleva también en el adenoma de la próstata y en las prostatitis y también lo hace a medida que el varón envejece.
Se ha establecido que normalmente el incremento anual del PSA no debe ser mayor de 0.75 ng/ml por año. Se ha pretendido establecer que un PSA de 4 ng/ml. en suero (cifra de corte) sería un valor que sirviera para asegurar o descartar la exitencia de un CaP.
Sin embargo, se pudo comprobar que esa cifra de corte no se ajusta estrictamente a la realidad ya que 4 ng/ml. de PSA en suero no descarta en absoluto la existencia de esta enfermedad.
Valores del PSA entre 4 y 10 ng/ml. han sido consideradas como valores de sospecha que inducían a una biopsia de la glándula para certificar el diagnóstico de CaP.
Del análisis retrospectivo de esos valores se pudo comprobar que muchas de las biopsias de próstata sospechosas de cáncer y con PSA superior a 4 ng/ml. (entre 4 y 10 ng/ml.) resultaban negativas para CaP. y otras con PSA entre 2 y 4 ng/ml. lo tenían.
Esta conducta, llevó a ignorar la posibilidad de un diagnóstico precoz de una enfermedad que puede evolucionar mucho tiempo asintomáticamente y que puede ser curada con mayor posibilidad cuanto más precoz sea el diagnóstico.
Ya que sólo la biopsia puede asegurar la existencia de un CaP se insiste en establecer nuevas normas para proponerla.
Todo varón de más de 45 años, debe hacer anualmente un exámen de su próstata y el dosaje del PSA en sangre.
El comprobar que existen varias formas detectables del PSA, ha permitido conocer formas más sensibles de este marcador y establecer nuevas normas para proponer la biopsia prostática.
Estas diferentes formas moleculares del marcador, superan sin reemplazar, los datos recogidos con los antecedentes, el tacto rectal y la ecografía transrectal.
El PSA pasa a la sangre en forma de un complejo de formas diferentes y en una forma libre.
Ambas suman el PSA total.
De acuerdo a la compulsa bibliográfica y a sugerencias de la Federación Argentina de Urología (2000) la probabilidad de biopsias positivas aumenta si el porcentaje del PSA libre (PSAL) es igual o menor al 15 % del PSA total (PSAT).

Valores entre 0 y 2 ng/ml. de PSA total, no descartan totalmente la existencia de un CaP y si en esas circunstancias el porcentaje de PSA libre es menor al 10% la posibilidad de un CaP es de cerca del 56%.




En conclusión:

EL COEFICIENTE PSA LIBRE / PSA TOTAL MENOR A 0.10 HACE ALTAMENTE SOSPECHOSA LA EXISTENCIA DE CANCER DE LA PROSTATA POR LO QUE SU EXISTENCIA DEBE SER CONFIRMADA O DESCARTADA CON LA BIOPSIA.